17.- América, tierra de libertad (Parte 2)

Después de varios meses de mudanzas y vida errante llegó a orillas de la Bahía Narragansett, donde echó el cimiento del primer Estado de los tiempos modernos que reconoció en el pleno sentido de la palabra los derechos de la libertad religiosa. El principio fundamental de la colonia de Rogelio Williams era que cada hombre debía tener libertad para adorar a Dios de acuerdo con el dictado de su propia conciencia. Su pequeño Estado, Rhode Island, vino a ser el asilo de los oprimidos, y siguió creciendo y prosperando hasta que su principio fundamental – la libertad civil y religiosa- llegó a ser la piedra angular de la República Norteamericana.

En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, ellos declaraban: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres han sido creados iguales; que han sido investidos por su Creador con ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Y la Constitución garantiza la inviolabilidad de la conciencia: “No se exigirá examen alguno religioso como calificación para obtener algún puesto público de confianza en Estados Unidos”. “El Congreso no dictará leyes para establecer una religión ni para prohibir el libre ejercicio de ella”. Reconocían que su deber para con Dios era superior a los decretos humanos y que nadie podía ejercer autoridad sobre las conciencias.

Apóyanos para seguir adelante con este ministerio:

Suscríbete a nuestro canal de Youtube:

Síguenos en Facebook:

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*