Pocas veces escucharás esto que vamos a decir, y es que «ESTA GUERRA NO ES POR PETRÓLEO, ES POR RELIGIÓN».
Siria, Yemen, Irán, Egipto e incluso Turquía representan una amenaza para Israel. Pero, ¿te has preguntado qué papel juegan los Estados Unidos en todo esto?
En las noticias escucharás distintas explicaciones. Algunos dirán que Donald Trump ha entrado en este conflicto por intereses económicos. Otros afirmarán que lo ha hecho para desviar la atención del escándalo Epstein, en el que el presidente norteamericano se ha visto bastante involucrado. Y los más conservadores sostendrán que Irán representa una amenaza directa para el mundo occidental.
No niego que estos factores —el económico, el intento de crear una cortina de humo o la cuestión de la paz y la seguridad— puedan contener algo de verdad. Sin embargo, ninguno de ellos explica completamente lo que está ocurriendo. Son solo una parte de la realidad, no el cuadro completo.
«La Explanada de las Mezquitas es considerada por el islam un lugar sagrado»
¿Por qué Estados Unidos apoya tanto a Israel?

La razón principal de todo ello está relacionada con este lugar: la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, situadas en la conocida Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.
Este lugar no es solo un punto geográfico. Es uno de los espacios religiosos más sensibles y disputados del mundo, donde convergen intereses religiosos y políticos que influyen profundamente en la postura de distintas naciones, entre ellas Estados Unidos.
Precisamente en el lugar donde hoy se encuentran estos dos santuarios del islam se levantaron en el pasado el primer y el segundo Templo de Israel.
El primer Templo fue construido por el rey Salomón alrededor del año 1000 a.C., y permaneció en pie durante unos cuatro siglos, hasta que fue destruido por los ejércitos babilonios.
Apóyanos para seguir adelante con este ministerio:
Décadas más tarde, tras el regreso del pueblo judío del cautiverio en Babilonia, se levantó (se reconstruyó) el segundo Templo, que fue erigido aproximadamente setenta años después del exilio.
«Construir un Tercer Templo en otra zona de la Explanada de las Mezquitas»
Este segundo Templo fue destruido en el año 70dC por los ejércitos romanos del General Tito. Después de ese suceso el pueblo judío fue dispersado, aparte que se calcula que 1.100.000 de judíos perdieron la vida en el asedio romano. Pero no es hasta unos 600 años mas tarde que el islam construye sobre las ruinas del segundo Templo de Israel la Cúpula de la Roca (691-692dC) y la mezquita de Al-Aqsa (705dC).
La Explanada de las Mezquitas es considerada por el islam un lugar sagrado por varias razones. De hecho, la mezquita de Al-Aqsa es mencionada en el Corán en el relato del viaje nocturno, donde se narra que Mahoma fue trasladado milagrosamente desde La Meca hasta Al-Aqsa.

A su vez, el santuario de la Cúpula de la Roca alberga en su interior la roca desde la cual, según la tradición islámica, el profeta Mahoma ascendió al cielo durante el episodio conocido como Isra y Mi’raj (el Viaje Nocturno y la Ascensión).
Por lo tanto, nos encontramos ante una zona extremadamente sensible donde convergen los intereses tanto judíos como musulmanes. Los segundos desean preservar la sacralidad de su lugar santo, mientras que los primeros reclaman ese territorio como propio y defienden su derecho a construir allí el Tercer Templo, donde creen que el Mesías hará su aparición.
Desde la perspectiva cristiana, sin embargo, se considera que el Ungido de Dios ya vino al mundo y murió en la cruz, aproximadamente cuarenta años antes de la destrucción del segundo Templo.
«El único camino viable sería la eliminación de las actuales edificaciones islámicas, la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa»
Aquí es donde entran en juego los Estados Unidos empujados por un protestantismo tendencioso y sionista que busca también levantar el Tercer Templo en Jerusalén para que Cristo pueda venir por segunda vez y empiece el milenio de paz tan largamente esperado.
Aunque se ha planteado la posibilidad de construir un Tercer Templo en otra zona de la Explanada de las Mezquitas, de manera que pudieran coexistir allí la mezquita de Al-Aqsa, la Cúpula de la Roca y el futuro Templo, esta idea ha sido descartada por diversas razones. Según estas posturas, el único camino viable sería la eliminación de las actuales edificaciones islámicas —la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa— para erigir en su lugar el Tercer Templo, y para ello los Estados Unidos tienen un papel crucial: Limpiar los aledaños de Israel y contener la amenaza, para que luego se levante el Tercer Templo.
Ahora bien, ¿cómo caerán las mezquitas para que se pueda levantar el Tercer Templo? La verdad es que no lo sabemos, pero tanto los Estados Unidos como Israel trabajan mancomunadamente para llevar a cabo sus propósitos.

Protestantes y judíos trabajan juntos pensando que la voluntad de Dios radica en este plan, y le piden sabiduría y dirección para llevar a cabo esta difícil empresa, sin embargo no se dan cuenta que no tienen el favor de Dios para ello. Una mala comprensión de las Escrituras de parte de unos y de otros ha llevado a mezclar, para los judíos, eventos de la segunda venida de Cristo y aplicarlos para la primera; y para los protestantes, aplicar eventos de después del milenio y aplicarlos a la segunda venida, sin darse cuenta que ambas religiones trabajan por un mismo objetivo: La venida de Satanás haciéndose pasar por Cristo.
Realmente esta guerra no es por petróleo, es por religión, pero nadie en televisión te lo dirá, ningún analista ni periodista afirmará tal cosa, pero la realidad de esto es que están preparando el engaño final para la humanidad, poco antes de la venida de Cristo: la aparición del anticristo.
Pero, ¿y el Vaticano? ¿Cual es el papel del Papado?
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