Un hombre se había comprado un velero, era un velero hermoso, ideal para viajar en familia. Un día de verano, cuando el mar estaba más tranquilo y el día bien despejado, el padre decidió salir a navegar con su hijito. El hijo, feliz de poder salir a navegar en alta mar con su padre, le preguntó si podía traer a su amiguito con él. El padre, feliz de que su hijito pudiera compartir esta hermosa experiencia con su mejor amigo aceptó. Así que los tres zarparon para adentrarse al calmado mar.
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