¿Qué significa que Dios es uno?

En Deuteronomio 6:4 encontramos lo que se conoce comúnmente por la shema de Israel, una oración central que dice:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.» (Deuteronomio 6:4)

Este versículo, en contraste con las naciones circunvecinas que eran politeístas, mostraba a los hebreos que únicamente hay un Dios, el único Dios verdadero (Juan 17:3), sin embargo, popularmente dentro de círculos trinitarios se argumenta que cuando dice que «Dios es uno», ese «uno» que en hebreo es «ekjád» significa «unidad», por lo tanto eso prueba, según ellos, que Dios es una unidad compuesta de tres personas y que en verdad el texto debería ser: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová una unidad es.» (Deuteronomio 6:4)

Toda esta argumentación para «demostrar» una trinidad en este texto es infundada y no tiene ningún peso, y menos cuando analizamos toda la Escritura.

Cuando uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primer mandamiento de todos?» (Marcos 12:28)

Jesús le respondió, citando Deuteronomio 6:4: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.» (Marcos 12:29), «entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él» (Marcos 12:32), y Jesús, viendo que el escriba «había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios» (Marcos 12:34)

Ahora bien, ¿será que cuando Jesús y el escriba decían que Jehová es uno se referían a que Jehová es una unidad compuesta?

Fijémonos en lo que dice Cristo, porque aquí está la clave de todo:

Cuando los fariseos se acercaron a Jesús para contender con él y por su palabra, Jesús les dijo:

«Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; [y atención a lo que Jesús dice ahora porque es la clave] mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.» (Juan 8:54)

Cuando los judíos decían:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» (Deuteronomio 6:4), no se referían a una Trinidad ni a una unidad compuesta, sino al Padre, ellos reconocían al Padre como su Dios siendo esto correcto (Marcos 12:34).

Cuando vamos a todos los saludos de Pablo vemos que él también identificaba a Dios con el Padre con un «gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre» (Romanos 1:7; 1 Corintios 1:3; Filemón 1:3); así como también se refiería a Dios como «Dios el Padre» (1 Corintios 8:6; Gálatas 1:1; Colosenses 2:2) o «Dios Padre» a secas (2 Timoteo 1:2; Colosenses 3:17; Efesios 6:23). Esta verdad también era defendida por los demás discípulos, y vemos Santiago (Santiago 1:27), Judas, no el Iscariote (Judas 1:1), Juan (2 Juan 1:3) y Pedro (1 Pedro 1:2; 2 Pedro 1:17) reconocer al Padre como su Dios.

Y esto no es todo, el propio Jesús llamó y reconoció al Padre como su Dios:

«No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.» (Juan 20:17)

Y este reconocimiento de su Padre como su Dios no fue casual, sino que tanto en Hebreos 1:9 como en Apocalipsis 3:12 se reitera varias veces al Padre como su Dios.

Recuerda que la mayoría no siempre tiene la razón.

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