¿Qué esconde la Agenda 2030?

La Asamblea General de la ONU adoptó, atención a la fecha, el 25 de septiembre de 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal.

Bajo 17 puntos, entre los cuales se encuentra, el fin de la pobreza, la igualdad de género, el reciclaje y la acción climática, entre otros, la ONU pretende establecer la Paz Mundial para el año 2030 bajo unos objetivos de Desarrollo del Milenio, y ojo con esto: “Desarrollo del Milenio”.

Lo que muy pocos saben es que detrás de la Agenda 2030 se encuentra el Vaticano, quien a través del Papa Francisco, quien fue cabeza de dicha institución religiosa, promovió estos 17 puntos en su encíclica del 24 de mayo de 2015, cuatro meses antes de que se adoptara la Agenda 2030. Esta encíclica titulada Laudato sí, la cual se presenta bajo el subtítulo “Sobre el cuidado de la casa común” el Papa Francisco, realizó una crítica mordaz del consumismo y el desarrollo irresponsable con un alegato en favor de una acción mundial rápida y unificada para combatir la degradación medioambiental, causada por la pérdida de la moralidad especialmente en los países desarrollados. En esta carta a la tierra, el Papa animó y exhortó a políticos, sociedad civil, multinacionales, iglesias y diversas confesiones religiosas, entre otras instituciones, a llevar a cabo una acción decidida para combatir el cambio climático de lo que él llamó nuestra casa común, la tierra. A partir de ese momento y reuniéndose el jefe de Estado del Vaticano con todos los ministros y presidentes de gobiernos, les entregó dicha encíclica y al poco tiempo vimos como la gran mayoría de partidos, ayuntamientos, alcaldes, iglesias, etc., empezaron a incorporar en sus planes la agenda planetaria por el medioambiente.

Ahora bien, aparentemente casi todo lo que hemos comentado es bueno, todos deseamos cuidar nuestro planeta, que termine la pobreza y que este mundo sea un lugar próspero, pero, ¿realmente es oro todo lo que reluce?

Detrás de la Agenda 2030 está el objetivo escondido de dar al mundo un día de reposo a la semana para el bien común, y el Papa Francisco en su encíclica de 2015, Laudato si, lo dejó claro. En el punto 237 hablando del shabbath bíblico dijo:

«La ley del descanso semanal imponía abstener del trabajo el séptimo día […]  el descanso es una ampliación de la mirada que permite volver a reconocer los derechos de los demás. Así, el día de descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y los pobres» (Carta Encíclica, Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común. Punto 237)

Aunque el Papa hizo alusión al sábado bíblico, en verdad se estaba refiriendo al domingo, al hablar de la eucaristía, en oposición a la ley de Dios que pide que guardemos el sábado como día de reposo (Éxodo 20:8-11).

Será así y por el bien común el protestantismo en Estados Unidos presionando a su Gobierno, y en unidad al Papado trabajando desde Europa (Apocalipsis 13:12) que se promulgarán leyes, primero en la nación americana y luego en el resto del mundo para luchar contra el cambio climático.

Así que todos aquellos que no se sujeten a esas leyes que obliguen a reposar en domingo y a trabajar los otros seis días, incluyendo el sábado de Dios, serán tildados de delincuentes por no sujetarse a las leyes del Estado, por lo tanto serán llevados ante las autoridades (Lucas 12:11), puestos en cárceles (Lucas 21:12) y finalmente sentenciados a pena de muerte (Apocalipsis 13:15).

Por esta razón Apocalipsis 14 dice: «Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios (Apocalipsis 14:12) (y esto incluye el sábado) […], y sigue: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor» (Apocalipsis 14:13).

Guardar el día de reposo de Dios, el sábado, será visto como un desafío para las autoridades, ya que, por ley y por el bien común, se habrá establecido que el domingo sea el día oficial en que todas las naciones deberán cesar toda actividad que no sea indispensable, algo que ya sucedió en tiempos de Constantino cuando en el edicto del 7 de marzo del año 321dC se declaró:

“Que todos los jueces,  todos los habitantes de la ciudades, y todos los mercaderes y artesanos descansen el venerable día del sol”  (Codez Justinianus, lib, 3, tít. 12, párr. 2), refiriéndose al domingo.

Para que se implemente esta ley que restrinja, finalmente, la libertad de culto en otro día que no sea el domingo es necesario que haya desastres naturales cada vez más severos en varias partes del mundo (Mateo 24:7). Todo ello servirá como excusa y pretexto para que poco a poco se implementen leyes para salvaguardar el planeta, siendo la implementación del domingo como día de reposo la guinda del pastel, obligando a someterte a dicha ley, la cual será promulgada por los gobiernos, quienes estarán supeditados a lo que diga la Santa Sede de la Iglesia Católica (Apocalipsis 17:12,13).

Así que estate atento a las noticias, porque cuando veas hablar de desastres naturales y del cambio climático, lo que están haciendo es preparar las mentes de las personas para aceptar dichas leyes dominicales.

Ahora bien, ¿por qué tiene que ser en 2030? ¿Por qué le llaman a estos objetivos “Objetivos de Desarrollo del Milenio”?

Deja tu comentario y muy pronto te vamos a explicar el porqué.

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