Lo mismo que fue, será

14 mayo 2020 laverdadilustrada 0

Tendemos a pensar que Satanás anda de brazos cruzados, que solamente actúa para hacernos caer en tentación para luego hacernos pecar y así vencernos día tras día. Ciertamente esta es la tarea principal de Satanás para con nosotros, pero que sea la principal no significa que sea la única.

11.- La Protesta de los Príncipes (Parte 2)

23 abril 2020 laverdadilustrada 0

El partido imperial estaba convencido de que los príncipes cristianos se aferrarían a las Santas Escrituras como a algo superior a las doctrinas y los requerimientos humanos; sabía que donde se aceptase ese principio, finalmente el papado sería derrotado. Pero se lisonjeó de que la causa del emperador y del Papa quedaba firme, y muy débil la de los reformadores.

11.- La Protesta de los Príncipes (Parte 1)

19 abril 2020 laverdadilustrada 0

Uno de los testimonios más nobles dados en favor de la Reforma fue la protesta presentada por los príncipes cristianos de Alemania, ante la dieta de Spira en el año 1529. El valor, la fe y la firmeza de esos hombres de Dios aseguraron para las edades futuras la libertad de pensamiento y la libertad de conciencia.

8.- Un Campeón de la Verdad (Parte 5)

18 abril 2020 laverdadilustrada 1

Pronto se le ordenó a Lutero, por mandato del emperador, que regresara a su casa, y él entendió que esa noticia rápidamente le seguiría a la de su condena. Nubes amenazantes se cernían sobre su senda; pero, al salir de Worms, su corazón rebosaba de gozo y alabanza.

8.- Un Campeón de la Verdad (Parte 4)

17 abril 2020 laverdadilustrada 0

Al notar el legado el efecto que produjera el discurso de Lutero, temió, como nunca antes, por la seguridad del poder católico-romano, y resolvió echar mano de todos los medios que estuviesen a su alcance para acabar con el reformador.

7.- En la Encrucijada de los Caminos (Parte 2)

10 marzo 2020 laverdadilustrada 0

Después de su regreso de Roma, Lutero recibió en la Universidad de Wittenberg el grado de Doctor en Teología. Había formulado el voto solemne de estudiar cuidadosamente y de predicar con fidelidad, todos los días de su vida, la Palabra de Dios y no los dichos ni las doctrinas de los papas. En lo sucesivo ya no sería un mero monje, o profesor, sino el heraldo autorizado de la Biblia.