El tema del diezmo genera mucha discusión entre los cristianos. Algunos dicen que únicamente estaba en vigor en el Antiguo Testamento, otros, sin embargo, afirman que sigue siendo un principio válido hoy. Pero ¿qué dice la Biblia?
Primero, hay que recordar que el diezmo aparece antes de que se diera la ley en el Sinaí. Abraham dio el diezmo a Melquisedec (Génesis 14:20) y esto ocurrió cientos de años antes de Moisés. Más adelante, Jacob prometió dar a Dios la décima parte de todo lo que recibiera (Génesis 28:22). Esto nos muestra que el diezmo no nació como un requisito legal, sino como una respuesta de adoración y reconocimiento a Dios.
Luego, cuando ya la ley se había dado en el Sinaí, Dios formalizó este principio. Malaquías, inspirado por Dios, dijo:
“Traed todos los diezmos al alfolí… y probadme ahora en esto” (Malaquías 3:10). Este es uno de los pocos lugares donde Dios invita a su pueblo a ponerlo a prueba. El diezmo se convierte en un acto de confianza y una manera de sostener la obra de Dios en la tierra.
Ahora bien, algunos dicen que esto que hemos leído es el Antiguo Testamento, pero en el Nuevo, Jesús no abolió el diezmo. Él mismo reprendió a los fariseos por su hipocresía, diciéndoles claramente:
“Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23)
Jesús critica la religiosidad vacía, pero nunca cuestiona la validez del diezmo; más bien, lo da por sentado con un categórico: «Sin dejar de hacer aquello» (Mateo 23:23) y se está refiriendo a diezmar.
Además, el Nuevo Testamento enseña que los ministros deben ser sostenidos por la iglesia. En 1 Corintios, Pablo dice:
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. (1 Corintios 9:13,14)
La iglesia primitiva era generosa y sostenía a sus ministros y a las necesidades del pueblo. El diezmo se convierte, entonces, en un principio práctico que permite que la obra continúe.
En Hebreos 7, volviendo a Melquisedec, Pablo conecta el sacerdocio de Melquisedec -al cual Abraham entregó diezmo- con el sacerdocio eterno de Cristo (Hebreos 7:21). Si Cristo es nuestro sumo sacerdote hoy (Hebreos 9:11), y el diezmo se dio originalmente a ese tipo de sacerdocio (Génesis 14:20), ¿por qué dejaríamos de practicarlo ahora?
Recuerda que la mayoría no siempre tiene la razón.
Apóyanos para seguir adelante con este ministerio:
Suscríbete a nuestro canal de Youtube:
Dejar una contestacion