Los acontecimientos internacionales, y más concretamente las tensiones y conflictos entre Estados Unidos y Venezuela que han concluido con la caída del régimen de Maduro, debemos tomarlos con una mirada profética equilibrada. No todo hecho político es cumplimiento directo de la profecía, pero sí revela tendencias que la profecía bíblica ya había anticipado.
El capítulo 13 de Apocalipsis presenta dos poderes principales. El primero es una bestia que surge del mar (Apocalipsis 13:1), la cual representa un sistema religioso (Apocalipsis 13:8) con influencia mundial (Apocalipsis 17:13) identificado como el Papado (Apocalipsis 13:2,7). El segundo poder surge de la tierra (Apocalipsis 13:11) y es identificado históricamente por un poder político: Los Estados Unidos (Apocalipsis 13:11,12,16,17).
Los Estados Unidos se distingue, desde el inicio de su historia como nación, por sostener principios nobles fundamentados en la libertad civil y la libertad religiosa, es decir, en la separación de poderes entre la autoridad civil y la autoridad religiosa. En sus orígenes, los Estados Unidos se constituyeron como una nación que, a diferencia de Europa, rechazó la fusión entre Iglesia y Estado, evitando imponer creencias o normas religiosas mediante el uso del poder civil.
Esta separación de poderes está representada en la profecía mediante una bestia con dos cuernos semejantes a los de un cordero (Apocalipsis 13:11). Sin embargo, la profecía advierte que ese mismo poder, con el tiempo, hablará como dragón (Apocalipsis 13:11), es decir, ejercerá coerción sobre todas las naciones (Apocalipsis 13:12,15), imitando lo que fue el Papado en Europa (Apocalipsis 13:15) hasta llegar al punto de que la religión influenciará al Estado para que este haga cumplir leyes de carácter religioso en dicha nación. Aún no ha llegado este momento, pero Estados Unidos va a pasos agigantados para convertirse en la nación americana como una imagen de lo que fue el Papado en Europa (Apocalipsis 13:14), mientras que el Papado ejercerá su influencia en las naciones europeas.
Por lo tanto, desde esta perspectiva, el foco profético no está en países específicos como Venezuela, sino en el comportamiento de estos dos poderes: los Estados Unidos y el Papado. Venezuela no es el centro de Apocalipsis 13; es una pieza más dentro del tablero geopolítico, en la que se derribarán ciertos principios para establecer otros nuevos.
Lo relevante es observar cómo las grandes potencias, China, Rusia y Estados Unidos, entre otras, influyen, presionan o reordenan a naciones más débiles con el objetivo de ganar aliados, obtener recursos o ampliar su perímetro defensivo, lo que para sus adversarios supone la pérdida de bases estratégicas y zonas de influencia.
Estos movimientos no constituyen el cumplimiento de la profecía final, pero sí preparan el escenario de la misma.
El conflicto final que se avecina no será meramente político o bélico, sino principalmente religioso, y girará en torno a la adoración y a la autoridad (Apocalipsis 13:3,4) que recibirá el Papado por medio de los Estados Unidos (Apocalipsis 13:12), y en medio de todo este caos militar, el pueblo de Dios deberá subsistir en obediencia a su ley (Apocalipsis 14:12).
Así como el Papado, en el pasado, se valió del poder civil (Daniel 8:24) para llevar a cabo sus propósitos (Daniel 8:25), en la actualidad se vale también del poder civil, principalmente en los Estados Unidos, de quien recibirá poder, trono y grande autoridad (Apocalipsis 13:1) para ejecutarlos en un futuro próximo.
Lo sucedido en Venezuela es, por tanto, un movimiento más dentro de este basto tablero geopolítico, cuyo epicentro tendrá lugar en la región de Medio Oriente. La Escritura señala que el rey del norte, quien representa la unión de los Estados Unidos como poder civil y militar, junto con todos sus aliados, y el Papado como poder religioso, extenderá su mano contra la tierra de Egipto, y esta no escapará, apoderándose de todas sus riquezas (Daniel 11:42), fundamentalmente petróleo y gas. Asimismo, arremeterá contra Libia y Etiopía (Daniel 11:43), siendo la antigua Etiopía mencionada por el profeta Daniel, no la Etiopía actual, sino el territorio que hoy corresponde a Yemen.
Cuando, principalmente, los Estados Unidos arremetan contra estos países y otros más, se nos dice que surgirán noticias del Oriente, que representan a China, y noticias del norte, que representarían a Rusia, las cuales atemorizarán a la nación americana y a sus aliados, llevándolos a combatir contra ellos (Daniel 11:44). Esto provocará una guerra sin precedentes: la Tercera Guerra Mundial.
Seguidamente, se nos dice que el rey del norte “plantará las tiendas de su palacio entre los mares” (Daniel 11:45), es decir, entre el Mar Mediterráneo y el Mar Muerto, y se nos da el punto preciso donde lo hará: en el monte glorioso y santo (Daniel 11:45). Este monte es el lugar donde actualmente se encuentra la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, sitios de culto del Islam, y donde antiguamente se erigieron el Primer y Segundo Templo de Israel, centro de culto del judaísmo, y donde se levantará el Tercer Templo de Jerusalén.
Allí, el Anticristo, quien es el hombre de pecado (2 Tesalonicenses 2:3), el cuerno pequeño (Daniel 8:8) y la primera bestia de Apocalipsis 13 (Apocalipsis 13:1-8), es decir, el Papado, se sentará (2 Tesalonicenses 2:4; Mateo 24:15). En otras palabras, la sede del Vaticano será trasladada de Roma a Jerusalén, cediendo finalmente el trono al Anticristo por antonomasia, Satanás, quién, haciéndose pasar por Cristo (Mateo 24:23,24), imitará su venida y engañará a todas las naciones (2 Tesalonicenses 2:9,10). ¿Quieres conocer sobre este engaño de Satanás y porque Estados Unidos protege tanto a Israel?
Deja tus comentarios y muy pronto te lo vamos a explicar.
Apóyanos para seguir adelante con este ministerio:
Suscríbete a nuestro canal de Youtube:
Dejar una contestacion