¿Quién es el único Dios verdadero?

Pablo reconoce que “no hay más que un Dios” (1 Corintios 8:4), “un Dios y Padre de todos” (Efesios 4:6). Él mismo hace la declaración de fe más poderosa de la Biblia en relación a Dios juntamente con la que hizo Cristo (Juan 17:3):
“Para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas” (1 Corintios 8:6), pero a la vez hay evidencia bíblica de que Cristo también es Dios (Juan 1:1; Romanos 9:5), y lo es, porque como Hijo literal de Dios (Proverbios 8:24,25; Hebreos 1:5), posee por naturaleza y de forma innata todos los atributos de su Padre (Colosenses 1:19; Colosenses 2:9), y puesto que es el único Hijo de Dios, es de la misma naturaleza de su Padre (Hebreos 1:3), sin embargo no se lo reconoce como el único Dios verdadero, ya que únicamente el Padre lo es (Juan 17:3).

Jeremías, hablando del Dios y Padre dice: “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno” (Jeremías 10:10), así como, de nuevo Pablo, nos anuncia lo siguiente: “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, el único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos.” (1 Timoteo 1:17), algo que vuelve a decir en Romanos 10:27:
“Al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre” (Romanos 10:27)

Quizás, el hecho más sorprendente y significativo es que el propio Hijo de Dios reconoce que su Padre es el único Dios verdadero (Juan 17:3), y es que Cristo, hablando de su propio Padre, dijo: “Y ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3), y nuevamente hablando de su Padre volvió a decir:
“¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Juan 5:44). Algo que Judas, no el Iscariote, también anunció:
“Al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 1:25)

Ahora bien, si habíamos dicho que a Cristo se lo llama Dios en varias ocasiones (Romanos 9:5; Juan 1:1), ¿por qué no se lo llama único Dios verdadero así como al Padre? Por la sencilla razón de que Cristo fue engendrado del Padre y no el Padre engendrado de Cristo (Hebreos 1:5; 1 Juan 5:1,18). Es el Padre el único que tiene inmortalidad (1 Timoteo 6:16), y le da al Hijo el tener vida en sí mismo (Juan 5:26), recibiendo ese mandato (Juan 10:17,18), al ser engendrado en los días de la eternidad (Miqueas 5:2), y no al revés. Es Cristo quien reconoce a Dios como su propio Padre (Juan 5:18), así como en un único versículo lo reconoce cuatro veces como su Dios:
“Al que venciere, yo le haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:12), así como ya hizo después de resucitar al encontrarse con María Magdalena, reconociendo a su Padre como su propio Dios (Juan 20:17).

A la vez, Cristo sabe que su Padre es mayor que él (Juan 14:28), en relación a lo que hemos estado comentado y también en el sentido que el Padre siempre ha existido, es el eterno Dios (Isaías 9:6; Génesis 21:33). Por esta razón la Biblia hace distinción y reconoce al Padre como el único Dios verdadero (Juan 17:3; 1 Juan 5:20).

Recuerda que la mayoría no siempre tiene la razón.


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