El sábado de la creación

En Génesis 1 nos encontramos con el relato de la creación. Es curioso ver como Moisés, a la finalización de cada día de la creación, escribe: “Y fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:5); “Y fue la tarde y la mañana el día segundo” (Génesis 1:8); “Y fue la tarde y la mañana el día tercero” (Génesis 1:12), así sucesivamente hasta llegar al sexto día: “Y fue la tarde y la mañana el día sexto” (Génesis 1:31). Sin embargo, cuando llegamos al séptimo día no encontramos que ahí Moisés mencione que “fue la tarde y la mañana el día séptimo”:

“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:2,3)

¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?

¿Por qué Moisés no escribió que “fue la tarde y la mañana el día séptimo”? ¿Por qué Dios no manda a Adán guardar el sábado? ¿Necesita Dios descansar?

El sábado no fue dado por primera vez al hombre en el monte Sinaí como muchos creen, sino que fue establecido mucho antes que la ley fuera dada a Moisés:

“Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (Génesis 26:5)

“Seis días lo recogeréis [maná]; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” (Éxodo 16:26-28)

Dios aún no había dado la ley a Moisés, sin embargo el pueblo de Dios y, anteriormente, Abraham, ya habían guardado el sábado.

Apóyanos para seguir adelante con este ministerio:

“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.” (Marcos 2:27)

A la vez sabemos que Dios es quien hace toda la obra de la creación y el hombre no participa de ella:

“Y vio Dios todo lo que [él] había hecho…(Génesis 1:31)

¿Cómo reposó Dios en el séptimo día?

1. “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.” (Éxodo 31:17)

La palabra hebrea usada “cesó” (shabat) significa “reposó”.

La palabra hebrea usada “reposó” (nafash) es la forma conjugada en pasado y tercera persona de la palabra «alma», algo así como «almó». Se utilizaba en hebreo bíblico para decir «tomó un suspiro», pero se traduce como «descansó». Cuando se menciona en la Biblia que Dios «descansó» el séptimo día se utiliza esta forma, la traducción correcta sería «tomó un suspiro».

«El reposo de Dios en el séptimo día de la creación fue un reposo de alegría, felicidad, [y] regocijo»

2. “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20:11)

La palabra hebrea usada “reposó” (nuak) es la misma que se encuentra en Ester 9:17:

“Esto fue en el día trece del mes de Adar, y reposaron en el día catorce del mismo, y lo hicieron día de banquete y alegría.”

Y en Ester 9:18:

“Pero los judíos que estaban en Susa se juntaron el día trece y el catorce del mismo mes, y el quince del mismo reposaron y lo hicieron día de banquete y regocijo”.

En el versículo 17, el término “reposaron” determina que fue con “banquete y alegría”, y en el versículo 18, el término “reposaron” determina que fue con “banquete y regocijo”.

El mismo término “nuak” (reposo) se encuentra en Proverbios 29:17:

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.

3. “Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios.” (Job 38:7)

«[Dios] descansó, no como quien estuviera fatigado, sino satisfecho con los frutos de su sabiduría y bondad y con las manifestaciones de su gloria»

Las «estrellas del alba» son un símbolo de los ángeles, y los «hijos de Dios» representan a los seres de otros mundos.

“Dios miró con satisfacción la obra de sus manos. Todo era perfecto, digno de su divino Autor; y él descansó, no como quien estuviera fatigado, sino satisfecho con los frutos de su sabiduría y bondad y con las manifestaciones de su gloria.” (Patriarcas y Profetas, pág. 26)

El reposo de Dios en el séptimo día de la creación fue un reposo de alegría, felicidad, regocijo, y finalmente suspiró de toda la obra que había hecho.

¿Cuándo fue que Dios santificó y bendijo el sábado?

“Después de descansar el séptimo día, Dios lo santificó; es decir, lo escogió y apartó como día de descanso para el hombre. Siguiendo el ejemplo del Creador, el hombre había de reposar durante este sagrado día, para que, mientras contemplara los cielos y la tierra, y reflexionara sobre la grandiosa obra de la creación de Dios; y para que, mientras mirara las evidencias de la sabiduría y bondad de Dios, su corazón se llenase de amor y reverencia hacia su Creador.(Patriarcas y Profetas, pág. 27)

Por haber reposado en sábado, “bendijo Dios el día séptimo y santificólo,” es decir, que lo puso aparte para un uso santo. Lo dio a Adán como día de descanso. Era un monumento recordativo de la obra de la creación, y así una señal del poder de Dios y de su amor.” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 248)

Dios reposó el sábado de toda la obra que había hecho, y una vez terminado todo el sábado, lo bendijo y lo santificó. El primer sábado no fue un sábado para el hombre, sino un sábado para Dios para dar ejemplo al hombre. Fue la semana de Dios.

Así como el sábado, la semana se originó al tiempo de la creación, y fue conservada y transmitida a nosotros a través de la historia bíblica. Dios mismo dio la primera semana como modelo de las subsiguientes hasta el fin de los tiempos. Como las demás, consistió en siete días literales.” (Patriarcas y Profetas, pág. 102)

¿Por qué el séptimo día no tuvo tarde y mañana?

Dios no ha vuelto a crear después del sábado de la creación:

“Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.” (Hebreos 4:3)

Dios está en reposo desde que reposó el sábado de la creación. Por esta razón el sábado de Dios de la creación no tiene ni tarde ni mañana. Dios aún está reposando de la obra de la creación.

“Aunque el Señor ha cesado de trabajar en la obra de creación, está constantemente ocupado en sostener y usar como siervos suyos las cosas que él ha creado. Cristo dijo: ‘Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro’ (Juan 5:17)”. (Manuscrito 4, 1882)

“Dios ha terminado su obra creativa pero aun dispensa  su energía para sustentar los objetos de su creación”. (Signs of the Times, 20 de marzo 1884)

«El Señor mismo trabajó seis días y reposó en el séptimo marcando así un patrón permanente para el beneficio de la humanidad«

En cuanto se refiere a este mundo, la obra de la creación de Dios está terminada, pues fueron “acabadas las obras desde el principio del mundo.” (Hebreos 4:3). Pero su energía sigue ejerciendo su influencia para sustentar los objetos de su creación.” (Patriarcas y Profetas, pág. 107)

El científico creacionista, Henry Morris, en su libro “Creacionismo Bíblico”, pág. 62, escribió:

“El Señor mismo trabajó seis días y reposó en el séptimo marcando así un patrón permanente para el beneficio de la humanidad.

El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27), del mismo modo que la semana fue hecha para el hombre.

Dios crea al hombre al sexto día (Génesis 1:26-31), por lo tanto Adán y Eva vieron como Dios reposó el séptimo día tomándolo como ejemplo para las subsiguientes semanas.

Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el paraíso. Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades durante un día de cada siete para poder contemplar más plenamente las obras de Dios y meditar en su poder y bondad. Necesitaba el sábado para recordar con mayor eficacia la existencia de Dios, y para despertar su gratitud hacia él, pues todo lo que disfrutaba y poseía tenía su origen en la mano bondadosa del Creador.” (Patriarcas y Profetas, pág. 29)

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