¿Quién es el Espíritu Santo?

Muchos son los que se hacen (y nos hacemos) esta pregunta, pero cuando se da una respuesta que no concuerda con la opinión y doctrina actual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se aferran a una cita del Espíritu de Profecía:

«No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión qué es el Espíritu Santo. Cristo nos dice que el Espíritu es el Consolador, “el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre.” Juan 15:26. Se asevera claramente tocante al Espíritu Santo, que en su obra de guiar a los hombres a toda verdad, “no hablará de sí mismo.” (Juan 16:13)

La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. Los hombres de conceptos fantásticos pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia. En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 342.3.4)

«El Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9; 1 Pedro 1:11), y el Espíritu de Dios el Padre (1 Corintios 12:3; Romanos 8:9).»

Sin embargo el silencio no es oro para ellos para decir y definir que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Deidad (Trinidad), que es co-eterno y co-igual junto al Padre y al Hijo, llamándolo Dios el Espíritu Santo y sentándolo en un trono junto a ellos por la eternidad y para la eternidad.

Si notamos la cita, Ellen White no está diciendo que es un misterio saber QUIÉN es el Espíritu Santo, sino QUÉ es el Espíritu Santo, a la vez, sería contradictorio que ella dijera que no se puede saber quien es el Espíritu Santo, cuando ella misma lo define, como veremos más adelante.

Recordemos y tengamos presente esto, que la hermana White pone el énfasis sobre «el silencio es oro» en el «QUÉ» y no en el «QUIÉN»: «No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión qué es el Espíritu Santo.»

Ahora sí, vayamos al asunto: ¿Quién es el Espíritu Santo?

La Biblia nos dice que el Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9; 1 Pedro 1:11), y el Espíritu de Dios el Padre (1 Corintios 12:3; Romanos 8:9). Y es que muchas veces nos enredamos leyendo las Escrituras, y la misma declara quién es ese Espíritu. No hay que ir a ideas abstractas o que no tienen fundamento bíblico, sino ir a la propia Palabra de Dios.

«Ángeles de Dios […] traen la influencia de una atmósfera celestial de la presencia del Padre y del Hijo.»

Antes de nada tenemos que tener presente algo, nosotros fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), y tenemos un cuerpo y un espíritu (carácter, voluntad, deseos, etc), ese espíritu no es algo aparte de nosotros, sino que somos nosotros mismos. No podemos separar ese espíritu de nuestro cuerpo porque es algo integral. Sin embargo, nuestro deseo, nuestra voluntad, nuestro cariño, nuestro pensar, nuestro espíritu, lo podemos «implantar» en otras personas, así como otras personas nos lo pueden «implantar» a nosotros.

¿Te ha pasado alguna vez que has estado rodeado de personas que tienen un carácter bueno y eso se te ha impregnado a ti? O al revés, ¿has estado con personas malas y ese carácter suyo ha sido implantado en ti? ¡Claro que sí! Y es que hay un principio bíblico de transformación por contemplación (2 Corintios 3:18) en el cual al pasar tiempo con ciertas personas somos transformados a imagen de las mismas.

Si pasamos el tiempo en oración, meditación, lectura de la Biblia, seremos transformados a imagen del Padre y del Hijo, ya que toda la Biblia muestra el carácter (Espíritu) de ambos. A la vez, tendremos a nuestro alrededor a ángeles de Dios (ángeles buenos) que traen la influencia de una atmósfera celestial de la presencia del Padre y del Hijo. A la vez traen el poder del Cielo (el mismo poder que resucita a los muertos). Recordemos que «los milagros de Cristo, en favor de los afligidos y dolientes, fueron realizados por el poder de Dios mediante el ministerio de los ángeles.« (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 117.1), por lo tanto, el poder de transformación en nosotros es por Dios a través del ministerio de los ángeles. Ellos nos traen su Espíritu (su carácter, su presencia) y nos lo «implantan» -si nosotros queremos- para asemejarnos cada vez más a Cristo.

Sin embargo, si pasamos el tiempo contemplando las cosas del mundo, nuestro carácter (espíritu) será transformado a imagen de su señor: Satanás. A la vez, en nuestro alrededor tendremos ángeles caídos (demonios) influenciando nuestra mente para que sigamos haciendo el mal y para que cada vez nos asemejemos más Satanás.

Otra cosa a tener en cuenta es que no hay un cuerpo sin espíritu, salvo el que ha muerto, y no hay un espíritu sin cuerpo, y de un modo u otro, sean ángeles o seamos humanos, hay una materia que va unida a una mente (espíritu), por lo contrario sería espiritismo. Pero en el caso del Padre y su Hijo, no hay una verdad revelada al respecto, y el silencio es oro.

Cuando la Palabra de Dios menciona otro Consolador (Juan 14:15), simplemente se está refiriendo a la manifestación de Cristo, de su presencia, de un modo diferente (de otra manera) a cuando él estaba con sus discípulos. Físicamente no podía estar con ellos, por lo tanto envió su Espíritu (El Espíritu de Cristo) para que estuviera con ellos.

Cristo mismo, dos versículos más abajo del tan malinterpretado «otro Consolador», dice: «No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros» (Juan 14:18), y en el versículo 21 vuelve a decir: «Me manifestaré a él».

«El Espíritu Santo es Él mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella.»

Y seguidamente, Judas (no el Iscariote), entiende perfectamente a Cristo, ya que le pregunta: «Señor, ¿cómo es que TE manifestarás a nosotros, y no al mundo?» (Juan 14:22). Judas entendió bien quien era ese otro Consolador al preguntar. Notemos que preguntando acerca del «otro Consolador», él dice: «como TE manifestarás» y no «como SE manifestara». De hecho, la pregunta de Judas no deja dudas de que él sabia «quién» iba a manifestarse, pero no sabía el «qué» ni el «cómo» se iba a manifestar a ellos.

Ellen White tiene una cita muy clarificadora al respecto:

«Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente; por lo tanto, convenía a sus discípulos que él los dejase y fuese al Padre y enviase el Espíritu Santo como su sucesor en la tierra. El Espíritu Santo es Él mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Él se representaría a sí mismo como presente en todos los lugares por su Santo Espíritu, como el Omnipresente.» (Manuscript Releases Volume 14, p. 23, 1895)

Como vemos, Ellen White sí que define quién es el Espíritu Santo, y lo define con un rotundo «es [Cristo] mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella». Lo que no define es el «qué», porque ese es «el misterio» del cual dice Ellen White no que no hay que hablar con un «el silencio es oro».

Hay otro dato interesante a tener en cuenta, y es que:

El Hijo de Dios era ese «Espíritu de Dios [que] se movía sobre la faz de las aguas» (Génesis 1:2). Ellen White lo confirma en esta cita del libro «La Educación».

«Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. Sólo mediante la ayuda de ese Espíritu que en el principio «se movía sobre la faz de las aguas»; de aquel Verbo por quien «todas las cosas… fueron hechas»; de aquella «Luz verdadera que alumbra a todo hombre», puede interpretarse correctamente el testimonio de la ciencia. Sólo mediante su dirección pueden descubrirse sus verdades más profundas.» (La Educación, pág. 134.4)

La sierva del Señor no tiene problemas en decir que ese Espíritu de Dios de Génesis 1:2 es el mismo Cristo.

A la vez, ella misma, aunque dice que «no es esencial […] conocer y ser capaz de definir qué es exactamente el Espíritu Santo», añade: «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” [Juan 14:16-17] Esto hace referencia a la omnipresencia del Espíritu de Cristo, llamado el Consolador.» (Manuscript Releases Vol. 14, pág. 179, 1891)

Y es que a la verdad, no hay un tercero que está sentado con el Padre y el Hijo y que es enviado a los hombres, sino que Cristo da su Espíritu a los ángeles de Dios -los cuales son espíritus y son santos- y los envía en su nombre, llevándonos la influencia y el poder del carácter de Cristo.

Apóyanos para seguir adelante con este Ministerio:

El Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo no es más que su carácter, su poder, su amor, su voluntad, su presencia, que opera en nosotros a través del ministerio de los ángeles. Este es el misterio del cual habla Ellen White de como «el Espíritu Santo es Él mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella«. El «qué», así como Judas, no sabemos, pero sí el «quién», Cristo Jesús, el Hijo de Dios.

Los ángeles de luz crean una atmósfera celestial en derredor del alma, elevándonos hacia lo invisible y eterno.»

Y aunque ese «qué» es un misterio, Ellen White explica como se nos da su presencia:

«Los ángeles de gloria hallan su gozo en dar, dar amor y cuidado incansable a las almas que están caídas y destituídas de santidad. Los seres celestiales desean ganar el corazón de los hombres; traen a este obscuro mundo luz de los atrios celestiales; por un ministerio amable y paciente, obran sobre el espíritu humano, para poner a los perdidos en una comunión con Cristo aun más íntima que la que ellos mismos pueden conocer.» (El Deseado de Todas las Gentes, pág.12.2)

«El cielo se acerca a la tierra por esa escalera mística, cuya base está firmamente plantada en la tierra, mientras que su parte superior llega al trono del Infinito. Los ángeles están constantemente ascendiendo y descendiendo por esta escalera de deslumbrante resplandor, llevando las oraciones de los menesterosos y angustiados al Padre celestial, y trayendo bendición y esperanza, valor y ayuda, a los hijos de los hombres. Esos ángeles de luz crean una atmósfera celestial en derredor del alma, elevándonos hacia lo invisible y eterno.» (Hechos de los Apóstoles, pág. 123.5)

«Los ángeles de Dios pasan siempre de la tierra al cielo, y del cielo a la tierra. Los milagros de Cristo, en favor de los afligidos y dolientes, fueron realizados por el poder de Dios mediante el ministerio de los ángeles. Y es por medio de Cristo, por el ministerio de sus mensajeros celestiales, como nos llega toda bendición de Dios.« (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 117.1)

«De haber estado abiertos los ojos de los circunstantes, habrían visto allí a los ángeles de Dios arrojando rayos de luz para disipar las tinieblas del error y abriendo las mentes y los corazones de todos, para que recibiesen la verdad. Era el poder del Dios de verdad y de sabiduría el que dominaba a los mismos adversarios de la Reforma y preparaba así el camino para la gran obra que iba a realizarse. Martín Lutero no estaba presente, pero la voz de Uno más grande que Lutero se había dejado oír en la asamblea.» (El Conflicto de los Siglos, pág. 160.2)

«Los seres celestiales cooperan con los agentes humanos para grabar la verdad en los corazones. Al morar en Cristo podremos influir sobre los demás a través de la presencia de Aquel que dice: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:20. El poder que tenemos para vencer a Satanás es el resultado que Cristo more en nosotros para así hacer su voluntad y las cosas que le agradan.» (Testimonios para la Iglesia, Tomo 6, pág. 399.1)

«Después de su transgresión, Dios se comunicaría con el hombre por medio de Cristo y los ángeles.»

«Los seres celestiales nos observan y cuando, motivados por nuestro celo por la honra de Cristo nos coloquemos en el camino de la providencia divina, estos mensajeros celestiales nos impartirán un nuevo poder espiritual para que podamos subsanar las dificultades y triunfar sobre todos los obstáculos.» (Testimonios para la Iglesia, Tomo 6, pág. 287.3)

«Os digo en nombre del Señor Dios de Israel, que todas las influencias dañinas y desanimadoras son mantenidas bajo control por las manos de ángeles invisibles, hasta que cada uno de los que trabaja en el temor y el amor de Dios sea sellado en su frente.» (Carta 138, 1897).

«Cuando os levantáis por la mañana, ¿sentís vuestra impotencia y vuestra necesidad de fuerza divina? ¿Y dais a conocer humildemente, de todo corazón, vuestras necesidades a vuestro Padre celestial? En tal caso, los ángeles notan vuestras oraciones, y si estas no han salido de labios fingidores, cuando estéis en peligro de pecar inconscientemente y de ejercer una influencia que induciría a otros a hacer el mal, vuestro ángel custodio estará a vuestro lado, para induciros a seguir una conducta mejor, escoger las palabras que habéis de pronunciar, y para influir en vuestras acciones.» (La Oración, pág. 17.1)

«Después de su transgresión, Dios se comunicaría con el hombre por medio de Cristo y los ángeles.« (Testimonios Selectos, Tomo 2, pág. 49.1)

«Este etíope era hombre de buena posición y amplia influencia. Dios vió que, una vez convertido, comunicaría a otros la luz recibida, y ejercería poderoso influjo en favor del Evangelio. Los ángeles del Señor asistían a este hombre que buscaba luz, y le atraían al Salvador. Por el ministerio del Espíritu Santo, el Señor lo puso en relación con quien podía conducirlo a la luz.» (Hechos de los Apóstoles, pág. 88.4)

«El cielo y la tierra no están más alejados hoy que cuando los pastores oyeron el canto de los ángeles. La humanidad sigue hoy siendo objeto de la solicitud celestial tanto como cuando los hombres comunes, de ocupaciones ordinarias, se encontraban con los ángeles al mediodía, y hablaban con los mensajeros celestiales en las viñas y los campos. Mientras recorremos las sendas humildes de la vida, el cielo puede estar muy cerca de nosotros. Los ángeles de los atrios celestes acompañarán los pasos de aquellos que vayan y vengan a la orden de Dios.» (El Hogar Cristiano, pág. 484.5)

«Mucho depende del padre y de la madre. Ellos deben ser firmes y bondadosos en su disciplina, y deben obrar con el mayor fervor para tener una familia ordenada y correcta, a fin de que los ángeles celestiales sean atraídos hacia ella y le impartan una fragante influencia y paz.» (Manuscrito 14, 1905).

«Todo hogar debiera ser un lugar donde reine el amor, donde moren los ángeles de Dios, y donde ejerzan una influencia suavizadora y subyugadora sobre los corazones de los padres y de los hijos (Carta 25, 1904).

«Necesitamos comprender más plenamente la misión de los ángeles. Sería bueno recordar que cada verdadero hijo de Dios cuenta con la cooperación de los seres celestiales. Ejércitos invisibles de luz y poder acompañan a los mansos y humildes que creen y aceptan las promesas de Dios; hay a la diestra de Dios querubes y serafines, y ángeles poderosos en fortaleza, “son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud(Hechos de los Apóstoles, pág. 125.1)

«Si para hacer el bien y glorificar su nombre el Señor nos pide que vayamos entre espíritus infernales, donde se encuentran las tinieblas más oscuras, nos rodeará con sus ángeles y nos mantendrá incontaminados. Pero si buscamos la compañía de los pecadores, y nos complacemos en sus burdos chistes, y nos entretenemos y nos divertimos con sus historias, deportes y obscenidades, los ángeles puros y santos retiran su protección, y nos dejan sumidos en las tinieblas que hemos elegido.» (Testimonios para la Iglesia, Tomo 2, pág. 200.3)

«Permite que su entorno la afecte demasiado. Haga que la vigilancia y la oración diarias sean su salvaguarda. Entonces los ángeles de Dios la rodearán y traerán clara y brillante luz a su mente y la fortalecerán con poder celestial. Su influencia sobre sus hijos y su actitud hacia ellos debería atraer a los santos visitantes a su morada para que la ayuden en sus esfuerzos por hacer que su familia y su hogar sean como Dios los habría hecho. Cuando se muestra independiente e intenta vencer sola las dificultades de la vida, los ángeles celestiales retroceden y se retiran de su presencia con pesar, dejándola sola en la lucha.» (Testimonios para la Iglesia, Tomo 4, pág. 141.1)

«Asimismo, los ángeles habrían de ser espíritus auxiliadores, enviados para ayudar a los que fuesen herederos de la salvación. Guardarían a los súbditos de la gracia del poder de los malos ángeles y de las tinieblas que Satanás esparciría constantemente alrededor de ellos.» (Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 49, 50)

Ahora bien, si realmente sólo hay un Dios, el Padre, y un Señor, Jesucristo, ¿por qué Ellen White habla de «tres personas vivientes en el trío celestial»? ¿O de «los tres grandes poderes»?

«Las dos naturalezas se mezclaron misteriosamente en una sola persona»

Recordemos la cita que antes hemos citado:

«Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente; por lo tanto, convenía a sus discípulos que él los dejase y fuese al Padre y enviase el Espíritu Santo como su sucesor en la tierra. El Espíritu Santo es él mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Él se representaría a sí mismo como presente en todos los lugares por su Santo Espíritu, como el Omnipresente.» (Manuscript Releases Volume 14, p. 23, 1895)

Aquí Ellen White nos dice que el Espíritu Santo es Cristo «mismo despojado de la personalidad humana e independiente de ella». Cristo, al encarnarse como hombre perdió su omnipresencia al dársele un cuerpo humano, y sabemos que al resucitar conserva ese cuerpo, pero Ellen White apunta más lejos:

«La naturaleza humana del Hijo de María, ¿fue cambiada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No. Las dos naturalezas se mezclaron misteriosamente en una sola persona: El hombre Cristo Jesús. En él moraba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, su naturaleza humana fue la que murió, la Deidad no disminuyó ni murió; esto habría sido imposible» (Comentario Bíblico Adventista, t.5, pág. 1088, 1904)

Por lo tanto, lo que entendemos es que Cristo, al subir al cielo, conserva esas dos naturalezas. La naturaleza humana es la que ofrece su sangre por nosotros, la que se presenta ante el Padre por nosotros cuando oramos en su nombre, y la naturaleza divina es la que él nos envía mediante el ministerio de los ángeles para que recibamos su poder, su gracia, su carácter, en nosotros.

Del Cordero de Dios nos dice Juan: «Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado (naturaleza humana), que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios (naturaleza divina mediante el ministerio de los ángeles) enviados por toda la tierra» (Apocalipsis 5:6).

Como el Espíritu Santo puede ser la tercera persona y no ser una persona en absoluto es difícil para mí de ver.

Ellen White aclara más aun el tema con otra cita:

«Pero aunque la gloria divina de Cristo estuvo por un tiempo velada y eclipsada porque él asumió la naturaleza humana, sin embargo no cesó de ser Dios cuando se hizo hombre. Lo humano no tomó lugar de lo divino, ni lo divino de lo humano. Este es el misterio de la piedad. Las dos expresiones –«humano» y «divino»eran estrecha e inseparablemente una en Cristo, y sin embargo tenían una individualidad diferente.» (Comentario Bíblico Adventista, pág. 1104)

Por esta razón es necesario que, al estar «estorbado por la humanidad», se despoje (el silencio es oro) «de la personalidad humana e independiente de ella» y nos ofrezca su Santo Espíritu (naturaleza divina) mediante el ministerio de los ángeles.

J.H. Kellogg entendía perfectamente que el Espíritu Santo era una persona. ÉL mismo escribió una carta a G.I. Butler

“Por lo que puedo comprender, la dificultad que es encontrada en ‘The Living Temple’, todo el asunto puede reducirse a la pregunta: ¿El Espíritu santo es una Persona? Usted dice no. Yo había supuesto que la Biblia dice esto por la razón que el pronombre personal “El” es usado hablando del Espíritu Santo. La Hermana White usa el pronombre “El” y ha dicho en muchas citas que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Deidad. Como el Espíritu Santo puede ser la tercera persona y no ser una persona en absoluto es difícil para mí de ver.”  (Carta Dr. Kellogg G.I. Butler, 28 de octubre 1903)

Él no estaba errado en su planteamiento, ciertamente el Espíritu Santo es una persona, Cristo, sin embargo entró en terrenos no revelados y aceptó el concepto contrario a las Escrituras de la Trinidad:

«En cuanto a los planes del Dr. Kellogg para revisar y volver a publicar ‘Templo Viviente’… en poco tiempo había llegado a creer en la Trinidad y ahora podía ver con bastante claridad dónde estaba toda la dificultad… Ahora creía en Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, y su punto de vista era que Dios el Espíritu Santo y no Dios el Padre, que llenaba todo el espacio y todo ser viviente…» (29 de octubre de 1903, p. 1, 2)

Kellogg interpretó erroneamente quien era esa persona, al atribuir esa persona a otro ser diferente al Padre y al Hijo, cuando realmente se trataba del propio Cristo, «despojado de la naturaleza humana e independiente de ella».

Este es el error que muchos, como Kellogg, cometen hoy al interpretar «otro Consolador» y atribuir ese «otro» a otra persona diferente al Hijo, o al malinterpretar las citas de Ellen White acerca de «tres personas», «tres poderes» o «tercera persona de la Deidad».

Ella misma escribió a Kellogg: «No está del todo claro sobre la personalidad de Dios, que lo es todo para nosotros como pueblo. Prácticamente has destruido al mismo Señor Dios.» (Carta 300, 1903), y que Kellogg ha quitado la conexión de sus declaraciones, y las interpretó de acuerdo con su propia mente.

Recordemos que los pioneros tenían la verdad en este asunto, y aunque no era una verdad completa, un desarrollo de la misma no puede jamás contradecir lo que ya está establecido.

8 comentarios

  1. Me sobrecoge el Amor divino, por cuanto ha traído más claridad a este dilema que, doctrinalmente me separa de la Iglesia adventista del séptimo día. Gracias hermano Leandro, un abrazo desde Conce-Chile

    • Hola, mi esposa se llama Mónica y yo Alexis, quizás nos confundes con Leandro Pena. Este mensaje nos une con la verdad adventista, lacual fue adulterada. Bendiciones!

  2. Éste estudio adolece de varios errores.
    A pesar que posee verdades bíblicas, tamben está plagado de errores personales de intetpretacion y escritos manipulados de Ellen.
    Hay pasajes opuestos a a clara revelación de la Palabra.
    NO ES EL ESPÍRITU SANTO, SINO,EL ESPIRITU QUE SANTIFICA.
    La «humanidad» no es una naturaleza.
    Confunden DIVINIDAD con DEIDAD.
    Lucifer era de «NATURALEZA» divina, al igual que Adán.
    Otro error: si esto vinese de Dios, ustedes no estarian autorizados por el cielo a solicitar dinero.
    El Evangelio, no es ni debe ser un negocio.
    Lean Mateo 10 y Lucas 10.

    • En todo lo que dices te podemos decir que es tu creencia, aunque discrepamos de ella. Ahora bien, no permitimos que llames a esto un negocio, si fuera por dinero, te aseguramos que nos iría mejor si dedicáramos todas las horas que dedicamos a este Ministerio a comprar y vender en el mundo.

      Te vamos a comentar algo, mi esposa y yo estábamos ganando muy bien en nuestro trabajo que teníamos, pero por amor a Dios decidimos dejar un trabajo que nos estaba dando mucho más de lo que otras familias ganan para dedicarnos única y exclusivamente a esto, así que no permitimos que hagas este tipo de comentarios.

    • Lo siento Jacinto, aunque estoy de acuerdo en que tienen errores porque todavía les falta entendimiento para conocer al Padre y al Hijo, la humanidad es una naturaleza que era la de Adán y Eva, naturaleza que tú heredaste de ellos. La divinidad es otra naturaleza que solo tienen el Padre y su Hijo. Y la deidad es un lugar de autoridad que solo le corresponde al único Dios verdadero, el Padre. Satanás era y es un espíritu, ya que era un querubín protector y la escritura dice en (hebreos 1:7) que Dios hace a sus ángeles espíritus. A propósito la palabra Dios no es un nombre, sino una posición de dominio o autoridad. Nunca tendremos más de un Dios a la vez, pero habrá un tiempo de 1000 años donde el Hijo será Dios (autoridad máxima) y luego el Hijo le devolverá todo a su Padre y el Padre será sobre todos (1 Corintios 15:27-28). Por eso el Padre le llama Dios a su hijo en hebreos 1:8. Sin embargo al igual que los apóstoles yo solo tengo hoy un Dios, el Padre y a un solo Señor el Hijo (1 Corintios 8:5-6). Y el único espíritu santo ofrecido a la humanidad es el Hijo en su naturaleza divina. Porque él Señor es el espíritu (2 Corintios 3:17) y Dios envía a nuestros corazones el espíritu de su hijo (gálatas 4:6).

      • Nosotros creemos en un sólo Dios, el Oadre, y un Señor, Jesucristo. A la vez creemos que el Hijo es de naturaleza divina y hecho igual a Dios por mandato del Padre.

  3. EXELENTE EXPOSICION Y EXPLICACION BIBLICA y DE ELLEN W.A LO TOCANTE AL ESPIRITU DE SANTIDAD (el ministerio administrativo más importante de los Santos Angeles).
    QUE LA PAZ DE YESHUA REPOSE SOBRE ESTE LINDO MATRIMONIO SANTO DE ALEXIS y MONICA!,Amén…

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